Vivimos en una sociedad fragmentada y enfrentada, en algunos casos por el poder, en otros por el dinero, pero fundamentalmente por el hambre, la pobreza y la exclusión. Se ha sufrido el ataque de saqueadores internos y externos que destruyeron la red social y el entramado de contención.
Frente a esta realidad, es importante recrear un espacio público que apueste a la solidaridad, al reconocimiento moral de los otros y a la conciencia de que todos somos necesarios para alcanzar los fines republicanos. Esto es, saberse miembro de un todo e internalizar el deber moral que de ello se deriva.
Es necesario hoy acudir a un nuevo contrato moral como base para la construcción de una comunidad universitaria donde predomine la paz. Una paz que sea resultado de la reconciliación, el reconocimiento del otro.
En el actual contexto de dominación e injusticia social, nuestro ideal y nuestro proyecto, son revolucionarios. En una república de iguales hay una justa distribución de la riqueza, hay pueblo soberano y ciudadanos autónomos para decidir por sí y constituir su propia libertad. El único modo justificado de obedecer que tiene un hombre libre es el del consentimiento que deriva de su autonomía y su autogobierno. Por ello, el quiebre de las relaciones opresivas es inseparable de la educación de los sujetos.
Debemos conformar una nueva identidad moral, política y social que nos permita hacer una revolución en paz. Esta revolución no la hacen los gobiernos sino los sujetos sociales. Se trata de repensar la construcción de la ciudadanía social como el objetivo por excelencia. Construir un nosotros que constituya una ciudadanía organizada, crear un entramado que convierta a la población universitaria en el sujeto histórico de un profundo cambio que enfrente la injusticia y la dominación.
Es importante concebir a la educación como construcción de ciudadanía, que ayudará a definir el contrato moral donde el sujeto sea un ciudadano pleno en el ejercicio de su soberanía y un sujeto autónomo en una sociedad justa. Esto supone recuperar el espacio público y apostar a la construcción de futuro común donde la defensa de la vida, la no discriminación y el respeto sean valores asumidos por todos.
Nuestro proyecto apunta a recuperar el valor educativo de
Las universidades deben ser una herramienta de transformación de la realidad social mediante la producción de conocimiento y la interacción fluida con los actores sociales.
Andrés Alvarenga –
Referente Coalición Cívica Universitaria. CURZA.